Un partido en el que los aperturas se mostraron decisivos, y en el que O’Gara hace valer su veteranía sobre el bisoño Sexton para el resto de la competición.
Una vez más, el conjunto del trébol mostró un juego que, si bien no fue vistoso, sí fue resolutivo. Gran parte del mérito pertenece a Ronan O’Gara, autor de un ensayo y de unas patadas técnicas magníficas. Pero cabe destacar también una labor defensiva formidable hacia el ecuador de la segunda mitad, cuando Escocia, con mucho ímpetu pero pocas ideas durante el partido, atacó sin piedad la defensa verde.