La inquietud se desvanece. ¿Por qué ibas a estar nervioso? Los nervios llegan cuando no sabes qué va a pasar, cuando el desenlace es incierto. Pero el desenlace no importa, y sabes qué va a pasar. Sabes que te van a placar, y que añadirás una cicatriz más a una piel ya curtida por el rival. Y eso es todo lo que importa: el rival. Ese único obstáculo que se interpone entre tú y cinco gloriosos puntos. Esa avalancha de tacos y piernas que se precipita sobre ti, tratando de marcar tu orgullo y tu zona de ensayo. Solo importa lo que tienes ante ti.
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sábado, 11 de diciembre de 2010
viernes, 10 de diciembre de 2010
El día del partido.
Sólo piensas en el partido, los golpes que recibirás y encajarás, los gritos del entrenador y en la adrenalina del momento. Al día siguiente te levantas cansado, nervioso, desayunas, pero poco.
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